Lo que Fernando hace con el dolor

Hay personas que cuando les pasa algo malo se rompen.

Y hay personas que cuando les pasa algo malo hacen canciones.

Fernando es de las segundas. Y no lo digo como metáfora — lo digo literalmente. Ha pasado un año muy duro. De esos que te dejan sin suelo bajo los pies durante una temporada. Y en lugar de quedarse parado esperando a que volviera el suelo, agarró la guitarra y convirtió todo ese material en música.

El tiene una resiliencia de las de verdad, construida con esa inteligencia emocional que tanto le caracteriza. 

Ayer tocó en la Librería Faro de Totana. Un concierto íntimo. Poca gente, sillas cerca, sin distancias de seguridad entre el que canta y el que escucha.

Yo fui con la cámara. Fui también como amigo, que a veces es difícil ser las dos cosas a la vez — el que fotografía tiende a ponerse detrás del objetivo y perderse lo que pasa delante. Pero hay momentos en que la cámara te da acceso a algo que sin ella no verías. Te permite mirar sin que te pillen mirando. Capturar momento a veces imperceptibles para el ojo humano.

Lo que vi fue a alguien cantando con los ojos cerrados y la cara hacia arriba. No para el público. Para algo más dentro.

Herido, pero erguido. Mirando de frente al dolor y respondiendo a la vida con el valor que te da el haber dirigido tu vida con nobleza, honradez y amor.

Fernando es mi más viejo amigo, mi maestro. Lo quiero como un hermano.

Anoche lo vi hacer lo único que sé que sabe hacer mejor que nadie: convertir lo que duele en algo que vale la pena escuchar.

 

Fernando, no importa donde nos lleve la vida. No importa cuan grande sea el castigo por hacer lo correcto. Al final del camino nos encontrará el destino mirándole de frente sin miedo.

 

Puedes descargar su último disco AQUÍ

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